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La contabilidad de carbono en los países nórdicos: ¿cómo lo están haciendo?

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En toda Europa, las empresas están ampliando rápidamente sus capacidades de reporting climático. En la región nórdica, esta transición es especialmente visible. Culturas ESG sólidas, reguladores proactivos e inversores exigentes han impulsado a las empresas a adoptar la contabilidad de gases de efecto invernadero (GEI) antes y de forma más extensa que en muchos otros mercados.

Sin embargo, a pesar de este progreso, muchas organizaciones todavía se encuentran en las primeras etapas de convertir la contabilidad de carbono en una herramienta de gestión fiable. Un reciente webinar de Carbon+Alt+Delete sobre contabilidad de carbono en los países nórdicos analizó dónde se encuentran hoy las empresas, las brechas de madurez más comunes que aún persisten y qué requerirá la próxima fase del reporting climático.

La conclusión es clara: aunque el cumplimiento de los estándares de reporte está avanzando rápidamente, el verdadero desafío ahora reside en hacer operativos los datos de carbono.

1. Una región con una fuerte conciencia sobre el reporting climático

Los países nórdicos han estado durante mucho tiempo asociados con políticas climáticas progresistas y con fuertes culturas corporativas de sostenibilidad. Esto se refleja en el nivel de conocimiento y adopción de prácticas de contabilidad de carbono en la región.

Muchas empresas nórdicas ya están familiarizadas con los principales marcos que actualmente configuran la divulgación climática, incluyendo la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD), marcos voluntarios de reporte para pymes y requisitos nacionales de reporte.

En términos prácticos, esto significa que:

  • El reporte de emisiones Scope 1 y Scope 2 está ampliamente establecido.

La mayoría de las empresas medianas y grandes ya miden sus emisiones directas y las emisiones asociadas a la energía adquirida.

  • El reporte de Scope 3 se incluye cada vez más.

Sin embargo, los datos de Scope 3 suelen calcularse a un nivel agregado utilizando promedios sectoriales o métodos basados en el gasto.

  • Los flujos de trabajo manuales siguen siendo comunes.

A pesar de la madurez de los marcos de reporte, muchas organizaciones siguen dependiendo en gran medida de hojas de cálculo y procesos manuales de agregación de datos.

La imagen general es la de una alta conciencia, pero una madurez operativa desigual. Las empresas comprenden la importancia de la contabilidad de carbono, pero muchas todavía están desarrollando los sistemas y procesos necesarios para producir datos de emisiones consistentes y útiles para la toma de decisiones.

2. La adopción de la CSRD en los países nórdicos

Otra característica definitoria del panorama de la contabilidad de carbono en los países nórdicos es la adopción relativamente rápida de la CSRD y de los marcos de reporte relacionados.

Aunque la implementación varía entre países, varias tendencias son visibles en toda la región.

Suecia y Finlandia cuentan con culturas ESG sólidas y han avanzado rápidamente en la integración de los requisitos de la CSRD en el reporting corporativo. Muchas empresas en estos mercados ya disponen de procesos consolidados de reporting de sostenibilidad, lo que hace que la transición hacia la CSRD sea relativamente fluida.

Dinamarca se caracteriza por un alto nivel de transparencia y un fuerte enfoque en la gobernanza. Las empresas en el mercado danés suelen abordar el reporting de sostenibilidad con el mismo nivel de rigor que el reporting financiero.

Noruega, aunque no es miembro de la Unión Europea, está estrechamente alineada con la regulación europea a través del Espacio Económico Europeo (EEE). Como resultado, las empresas noruegas se están preparando para muchos de los mismos requisitos de divulgación que sus homólogas de la UE.

Islandia representa un mercado más pequeño, con menos experiencia generalizada en reporting de sostenibilidad a gran escala, aunque la conciencia sobre los requisitos de reporte climático está aumentando.

En toda la región surge un patrón común: el cumplimiento regulatorio rara vez es la principal barrera. En cambio, los principales desafíos están relacionados con la forma en que las organizaciones gestionan los datos, los procesos y la colaboración interna en torno a la contabilidad de carbono.

3. Las principales brechas de madurez en la contabilidad de carbono corporativa

A pesar de una fuerte conciencia sobre los requisitos de reporte climático, las empresas de los países nórdicos continúan enfrentando varios desafíos recurrentes al implementar sistemas de contabilidad de carbono.

Cuatro brechas de madurez aparecen con mayor frecuencia.

Metodologías inconsistentes

Muchas organizaciones dependen en gran medida de estimaciones y factores de emisión genéricos al calcular sus emisiones.

Esto es particularmente visible en el reporte de Scope 3, donde los datos específicos de proveedores a menudo no están disponibles. Como resultado, las empresas pueden utilizar una combinación de cálculos basados en el gasto, promedios sectoriales y una cobertura incompleta de categorías.

Aunque este enfoque suele ser necesario en las primeras etapas del reporting, puede generar inconsistencias entre periodos de reporte y dificultar la explicación de cambios metodológicos.

Preparación limitada para auditorías

A medida que las divulgaciones climáticas se someten cada vez más a verificación externa, la preparación para auditorías se está convirtiendo en una capacidad crítica.

Sin embargo, en muchas empresas las prácticas de documentación siguen siendo limitadas. Las suposiciones clave no siempre se registran completamente, los cambios entre años de reporte no siempre se rastrean de forma sistemática y los cálculos manuales pueden ser difíciles de reproducir.

Sin una documentación sólida y sin registros de auditoría claros, las organizaciones pueden tener dificultades para demostrar la credibilidad de sus emisiones reportadas.

Propiedad de los datos poco clara

La contabilidad de carbono suele requerir colaboración entre múltiples departamentos.

  • Los equipos de sostenibilidad suelen recopilar y consolidar los datos de emisiones.
  • Los departamentos financieros son responsables de la credibilidad del reporting externo.
  • Los equipos de compras gestionan las relaciones con proveedores y la información de la cadena de suministro.

Cuando los roles y responsabilidades no están claramente definidos, el resultado suele ser una propiedad fragmentada de los datos y una responsabilidad limitada sobre la calidad de los mismos.

Subestimación de los recursos necesarios

Otro desafío común es la subestimación del tiempo y del esfuerzo necesarios para producir una huella de carbono corporativa.

Muchas organizaciones tratan la contabilidad de carbono como un ejercicio anual de reporte en lugar de un proceso continuo de gestión. Esto puede generar una fuerte dependencia de unas pocas personas dentro del equipo de sostenibilidad y una visibilidad limitada del esfuerzo requerido en otros departamentos.

4. Por qué estas brechas son importantes para las decisiones empresariales

Estas brechas de madurez no son solo cuestiones técnicas. Afectan directamente a la utilidad de la contabilidad de carbono para la toma de decisiones dentro de las organizaciones.

Una consecuencia frecuente es un compromiso interno limitado. Cuando los datos de emisiones fluctúan significativamente entre periodos de reporte debido a cambios metodológicos o a fuentes de datos inconsistentes, resulta difícil comunicar una narrativa clara sobre el progreso.

De forma similar, los datos poco fiables o incompletos dificultan el establecimiento de objetivos climáticos creíbles. Sin una línea base estable y una comprensión clara de los factores que impulsan las emisiones, las empresas pueden dudar en comprometerse con trayectorias de reducción a largo plazo.

Las decisiones de inversión también pueden verse afectadas. Si los datos de emisiones no son lo suficientemente detallados o fiables, las empresas tienen dificultades para evaluar el retorno de la inversión de las iniciativas de descarbonización o de los cambios en la cadena de suministro.

En algunos casos, las organizaciones también pueden experimentar grandes fluctuaciones en las emisiones reportadas de un año a otro simplemente porque las metodologías evolucionan o se añaden nuevas categorías. Esto puede generar confusión tanto interna como externamente y socavar la confianza en el proceso de reporting.

En última instancia, la contabilidad de carbono corre el riesgo de convertirse en un ejercicio de cumplimiento en lugar de una herramienta estratégica de gestión.

5. Del reporting a la toma de decisiones

La siguiente etapa de madurez de la contabilidad de carbono en los países nórdicos no consiste principalmente en producir más informes. En cambio, se trata de mejorar cómo se utilizan los datos de emisiones dentro de las organizaciones.

Para muchas empresas, 2025 ha estado centrado en cumplir con los requisitos regulatorios. En los próximos años, el enfoque probablemente se desplazará hacia el desarrollo de las capacidades necesarias para convertir los datos de emisiones en información operativa útil.

Esto implica:

  • mejorar la consistencia metodológica y la documentación
  • reforzar la preparación para auditorías y la trazabilidad de los datos
  • clarificar la propiedad de los datos de emisiones entre departamentos
  • integrar los datos de carbono en decisiones de compras, operaciones e inversiones

Las empresas que logren esta transición irán más allá del cumplimiento normativo y comenzarán a utilizar la transparencia de carbono como una ventaja estratégica.

Los datos de emisiones pueden ayudar a identificar ineficiencias en las cadenas de valor, orientar las estrategias de relación con proveedores y respaldar decisiones de asignación de capital más informadas.

Al mismo tiempo, las organizaciones deberán comunicar de forma transparente tanto los avances como los desafíos restantes. La credibilidad de las estrategias climáticas corporativas dependerá no solo de las emisiones reportadas, sino también de cómo las empresas utilizan esa información para impulsar cambios reales.

Conclusión

Los países nórdicos siguen siendo una de las regiones más avanzadas de Europa en cuanto a conciencia sobre el reporting climático y preparación regulatoria.

Sin embargo, la próxima fase de la contabilidad de carbono requerirá pasar de reportar emisiones a gestionarlas.

Para los consultores de sostenibilidad y los equipos corporativos de sostenibilidad, el desafío ahora es ayudar a las organizaciones a construir procesos, estructuras de gobernanza y capacidades analíticas que conviertan los datos de carbono en información accionable.

En ese sentido, el futuro de la contabilidad de carbono en los países nórdicos estará definido menos por la regulación y más por la eficacia con la que las empresas utilicen la información que ya recopilan.