Un análisis más detallado del ETS y la competitividad europea
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Recientemente ha resurgido una narrativa antigua: que el Sistema de Comercio de Emisiones de la UE (EU ETS) está debilitando a la industria europea y debería ser suavizado.
Este encuadre es políticamente conveniente. También es estratégicamente equivocado.
La industria europea enfrenta presiones reales derivadas de la política industrial de Estados Unidos, de las ventajas de escala de China y de la volatilidad de los precios de la energía. Pero debilitar el ETS no cambiará materialmente la posición estructural de Europa. La pregunta relevante no es si diluir el ETS, sino cómo utilizarlo de manera más estratégica.
El problema del encuadre
El ETS y la competitividad suelen presentarse como fuerzas opuestas:
- La fijación de precios del carbono aumenta los costes.
- Costes más altos reducen la competitividad.
- Por lo tanto, la política climática debilita la industria.
Esta lógica es incompleta.
Europa no compite globalmente en el coste de producción más bajo, con o sin ETS. Factores estructurales como los costes laborales, los estándares regulatorios y los sistemas energéticos ya definen esa realidad.
Europa compite en:
- Un gran mercado interno
- Una fuerza laboral altamente cualificada
- Innovación tecnológica e industrial
- Calidad de los productos y credibilidad regulatoria
- Cada vez más, diferenciación baja en carbono
Diluir el ETS no cambia estos fundamentos.
Por qué el ETS es importante
Antes de considerar reformas, vale la pena recordar qué aporta el ETS.
1. Una señal de descarbonización
El ETS proporciona un precio del carbono predecible que impulsa la eficiencia, la electrificación y el despliegue de tecnologías limpias. Si Europa pretende liderar en productos bajos en carbono, esa señal de precio no es una carga, sino un facilitador.
2. Reducciones de emisiones rentables
Un sistema de límite y comercio garantiza que la tonelada de CO₂ más barata se reduzca primero. Debilitar el límite o proteger a los emisores del precio socava esta eficiencia.
3. Importantes ingresos públicos
El ETS genera aproximadamente 40.000 millones de euros al año para la UE y los Estados miembros. No se trata de financiación marginal. Es un instrumento fiscal importante. Reducir la ambición o ampliar las asignaciones gratuitas reduce directamente estos ingresos.
4. La base del CBAM
El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) depende de un precio interno del carbono sólido. Debilitar el ETS pone en riesgo la credibilidad y la función protectora del CBAM.
El riesgo de las propuestas actuales
Dos propuestas que actualmente circulan merecen atención.
Aumentar el límite del ETS.
Esto reduciría los precios del carbono en todos los sectores cubiertos, incluidos aquellos sin competencia internacional, como la generación eléctrica. El resultado probablemente sería mayores emisiones y menores ingresos públicos, con ganancias limitadas en competitividad.
Reintroducir el grandfathering.
Ampliar las asignaciones gratuitas protege a los emisores de la señal de precio del carbono que impulsa la eficiencia y la innovación a largo plazo. Retrasa la adaptación en lugar de fortalecer la competitividad.
Ambos enfoques reducen la presión y reducen los incentivos.
Un enfoque más coherente: reciclaje de ingresos
Si las preocupaciones sobre competitividad son legítimas, la solución es sencilla:
Mantener un precio del carbono fuerte. Utilizar los ingresos de manera estratégica.
40.000 millones de euros al año ofrecen una capacidad significativa para:
- Apoyar a las industrias expuestas al comercio internacional
- Acelerar la innovación industrial
- Invertir en cadenas de valor estratégicas
- Compensar las cargas de transición
Un apoyo específico, temporal y vinculado al rendimiento es más racional desde el punto de vista económico que debilitar el sistema en sí.
El argumento de que “40.000 millones de euros no son suficientes” es revelador. Si las brechas de competitividad son estructurales y de gran escala, reducir el precio del carbono no las resolverá. Solo reducirá el espacio fiscal disponible para abordarlas.
El riesgo estratégico
En periodos de tensión geopolítica, la política climática se vuelve políticamente vulnerable. Las preocupaciones sobre competitividad pueden servir como punto de entrada para agendas más amplias de desregulación.
El riesgo no es un pequeño ajuste. Es la captura de la narrativa, donde el ETS se convierte en el chivo expiatorio de desafíos económicos estructurales no relacionados con la fijación del precio del carbono.
Una vez debilitada, restaurar la credibilidad regulatoria es difícil.
Conclusión
La tensión entre ETS y competitividad está exagerada. Europa no recuperará el liderazgo mundial en costes suavizando la fijación del precio del carbono. Seguirá siendo competitiva aprovechando la innovación, la escala del mercado y la transición hacia productos bajos en carbono de alta calidad.
La verdadera decisión política no es “ETS o competitividad”. Es si los ingresos del ETS se utilizan estratégicamente o si el sistema se debilita bajo presión política a corto plazo.
Para los profesionales de sostenibilidad que asesoran a clientes industriales, esta distinción es importante. La fijación del precio del carbono no es una restricción temporal. Es una característica estructural de la transición industrial europea. Y probablemente seguirá siéndolo.
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