Tres Conclusiones Positivas de 2025 en el Entorno de la Sostenibilidad
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A primera vista, 2025 puede parecer un año de señales contradictorias para la sostenibilidad. Presiones políticas contrarias, debates sobre la reducción de los requisitos de divulgación y una implementación regulatoria más lenta de lo esperado han llevado a algunos a cuestionar si el impulso se está debilitando.
Sin embargo, al observar con más atención, surge una imagen más constructiva. Más allá del ruido, 2025 ha traído varios avances que refuerzan una verdad simple: la sostenibilidad no va a desaparecer. Está madurando, globalizándose y afianzándose cada vez más en la legislación y en la práctica empresarial.
A continuación, tres conclusiones positivas de 2025 que demuestran por qué la contabilidad de carbono y el reporte de sostenibilidad seguirán siendo relevantes para todas las empresas.
- La acción climática ya no es solo política
El 23 de julio de 2025, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió una Opinión Consultiva histórica sobre las obligaciones de los Estados para proteger el sistema climático y el medio ambiente. Aunque no es vinculante, sus implicaciones son profundas.
La Corte dejó claro que todos los Estados, no solo aquellos que han firmado tratados climáticos específicos, tienen obligaciones bajo el derecho internacional (incluido el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho consuetudinario) para proteger el clima frente a las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano. Estas obligaciones exigen diligencia debida: reducir emisiones, adoptar políticas climáticas progresivas, cooperar internacionalmente y apoyar la adaptación.
Cabe destacar que la CIJ también afirmó que el incumplimiento de estas obligaciones —por ejemplo mediante una regulación insuficiente, la aprobación de nuevos proyectos de combustibles fósiles o el mantenimiento de subsidios perjudiciales— puede constituir un hecho internacionalmente ilícito.
¿La conclusión positiva? La acción climática se ha redefinido firmemente como un deber legal, no solo como una aspiración moral o una preferencia política. Esto refuerza la rendición de cuentas, empodera a tribunales y responsables políticos, y envía una señal clara a empresas e inversores de que los compromisos ESG tienen cada vez más peso legal, además de reputacional.
- La contabilidad de carbono se convierte en práctica empresarial estándar — aunque el ritmo haya cambiado
Es cierto que el reporte de sostenibilidad ha estado bajo escrutinio político en 2025. Debates sobre simplificación —como el debate Omnibus de la UE— han llevado a algunos a anticipar una desaceleración o incluso una marcha atrás.
Sin embargo, en la práctica, la contabilidad de carbono sigue expandiéndose. El número de empresas que miden y reportan sus emisiones continúa aumentando. El crecimiento puede ser más lento que las previsiones más optimistas de hace un año, pero sigue siendo sólido y constante.
En toda Europa, los consultores en sostenibilidad observan el mismo patrón: el mercado no se está contrayendo, sino creciendo de forma más gradual. Las empresas siguen invirtiendo en comprender su huella de carbono, desarrollar capacidades internas y prepararse para los requisitos regulatorios y las expectativas de los grupos de interés.
La conclusión positiva aquí es la madurez. La contabilidad de carbono está pasando de una expansión rápida y orientada al cumplimiento normativo a una fase más deliberada, en la que se integra en la gestión de riesgos, la estrategia y la toma de decisiones empresariales.
- El reporte de sostenibilidad se está volviendo verdaderamente global
Mientras gran parte del debate europeo se centra en ajustar los requisitos de reporte desde una base relativamente alta, el resto del mundo avanza con decisión en la dirección opuesta: del reporte voluntario al obligatorio.
Solo en 2025:
- El Reino Unido anunció estándares de reporte de sostenibilidad alineados con IFRS S1 y S2, con implementación prevista a partir de 2026.
- Australia introdujo el reporte de sostenibilidad obligatorio desde enero de 2025, incluyendo emisiones de alcance 1, 2 y 3, con una implementación gradual hasta 2028.
- Los Emiratos Árabes Unidos implementaron el reporte climático obligatorio bajo su Ley Climática, en vigor desde mayo de 2025.
- California avanzó con la SB253, introduciendo el reporte obligatorio de huella de carbono completa para grandes empresas que operan en el estado.
- Turquía desplegó estándares de reporte de sostenibilidad alineados con IFRS, que cubren los alcances 1, 2 y 3.
La conclusión positiva es clara: el reporte de sostenibilidad ya no es un experimento regional ni una particularidad europea. Se está convirtiendo en una norma global, cada vez más alineada con marcos y expectativas comunes.
Mirando hacia adelante
Puede que 2025 no haya ofrecido el progreso en sostenibilidad de forma ordenada y lineal que muchos esperaban. Pero ha aportado algo posiblemente más importante: consolidación.
Las obligaciones climáticas se están anclando en la legislación. La contabilidad de carbono se está convirtiendo en una práctica rutinaria. Y el reporte de sostenibilidad se está expandiendo a nivel mundial.
El progreso continúa —solo que de forma más silenciosa, más global y sobre bases más sólidas que antes.
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